Parece que vamos entendiendo que la política europea no forma parte de la política exterior, sino que está en el corazón mismo de nuestro Estado. De ahí que cada vez ocupe un espacio mayor en la conversación pública y creo que no es nada aventurado decir que su protagonismo irá en ascenso.
La patada que Trump ha dado al tablero geopolítico no sabemos hasta dónde llegará, pero una vez más –y van unas cuantas–, a Europa se le han visto las costuras. Se le vieron en las primeras semanas de la pandemia, cuando se titubeaba sobre qué hacer, hasta que supo dar una respuesta valiente de inversión pública para proteger a las personas y las economías. Se le vieron también en las discusiones sobre cómo reaccionar ante la invasión de Ucrania por parte de Putin, aunque no se tardó demasiado en dar una respuesta unitaria y contundente a Rusia, pese a las discrepancia de Hungría, por ejemplo. Algo más se está tardando en plantar cara a Trump de forma unitaria, con Meloni como…..
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