Europa se construye desde la diversidad. Europeas y europeos apenas compartimos un trozo de Historia común, y muchas veces para mal. Hablamos distintas lenguas y profesamos diferentes religiones, incluida la opción de no abrazar ninguna. Muchos y muchas, antes, ahora y en el futuro, estamos cómodos bajo esa bandera común –apenas unas estrellas sobre fondo azul–, que más que ausencia de colores, es la mezcla de todos ellos. Es hora de dejar de estar cómodos para estar orgullosos.
La Unión Europea se define por sus valores, como afirma su Tratado. En el preámbulo, se puede leer: “INSPIRÁNDOSE en la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona, así como la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de Derecho,” y en el artículo 2 se afirma con rotundidad: “La Unión se fundamenta en los valores……
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