“Hay que ampliar el aeropuerto y hay que ampliar las carreteras. ¿Cómo va a venir la gente? ¿En patinete?” Con un tono poco habitual en él, alejado de la imagen de moderación y pragmatismo que le caracteriza, Illa lanzaba hace un par de días esta declaración de principios en un encuentro con militantes y simpatizantes. Pretendía así situarse en el centro del tablero político en Cataluña.
Abierto a pactos transversales, como declara en cada entrevista a la que responde, el candidato del PSC se propone pactar a izquierdas y derechas –sólo excluye a la ultraderecha de VOX y Aliança Catalana– y ser un puente entre independentistas y no independentistas. Si consiguiera sellar la alianza que le lleve al Palau de la Generalitat, esta será tan compleja y frágil y vulnerable que, parafraseando su proclama, sería como llegar al gobierno en patinete.
Sabedor de su ventaja en las encuestas y de las dificultades para establecer pactos de gobierno, Illa intenta que el PSC sea el partido que recoja todos los descontentos: el de los votantes catalanistas…..
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