Permítanme que empiece esta cita semanal que tengo con ustedes con una obviedad que, a la luz de lo que se va leyendo estos días, creo necesario recordar: Quienes hacemos esto que se llama análisis político hemos de construir nuestras afirmaciones sobre lo que en cada momento se sabe y no sobre lo que cada cual se imagina. Me dirán que vaya descubrimiento, y en efecto, así es, pero quizá si acaban de leer esta columna entiendan por qué quiero dejarlo negro sobre blanco.
El shock que el informe de la UCO ha generado en el PSOE y en la sociedad española ha metido a nuestra democracia en una situación muy complicada. Más bien la ha retrotraído a los tiempos de Roldán, Gürtel y aledaños. En junio de 2018, cuando Pedro Sánchez ganó la moción de censura que sacó a M. Rajoy de la presidencia del Gobierno por el caso Gürtel, la corrupción era la segunda preocupación de los españoles según el CIS. Hasta el jueves pasado, había que bajar hasta el puesto noveno para encontrarla. No había desaparecido del mapa de las preocupaciones, pero …
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