Quizá cuando ustedes lean estas líneas todo esté ya superado porque la declaración de Ábalos y Koldo prevista para este lunes, 23 de junio, o la portada de algún medio de comunicación hayan cambiado el escenario. No lo sabemos y eso es lo más definitorio de la situación actual. Es imposible no acordarse de Ortega: “No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”. En este caso el problema no es la dificultad en comprender lo que ocurre –como quería expresar Ortega– sino que nadie sabe a ciencia cierta la profundidad de la trama de corrupción Koldo/Ábalos/Cerdán y hasta dónde llega su onda expansiva. Así, con la incertidumbre al máximo –signo de los tiempos–, el presidente del Gobierno está abocado a optar entre cuatro escenarios, todos ellos de enorme complejidad y con factores que no dependen de él.
1º.- No hacer nada. Si no salen más casos de corrupción o más dirigentes socialistas implicados, si no se descubren más tramas en otros territorios o ministerios, …..
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