La corrupción sale cara, muy cara, en todos los países del mundo. Sus efectos se dejan sentir en el plano económico, en el social y por supuesto, en el político. Los conceptos de la factura van más allá de lo que se podría pensar en un primer momento. La corrupción cuesta dinero, impide el desarrollo, incrementa la desigualdad, quiebra la confianza y mata. Vayamos por partes.
La corrupción cuesta dinero: el daño económico que produce es evidente. Según Naciones Unidas, la corrupción supone más del 5% del PIB mundial, y hasta el 25% del gasto público de todo el mundo se pierde por su culpa. Un estudio del Parlamento Europeo de 2023 eleva el porcentaje al 6%, y para España, según las estimaciones, se calcula una horquilla……
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