Hace una semana dedicaba esta columna a la reunión que iban a mantener Pedro Sánchez y Alberto Nuñez Feijóo sobre el posible envío de tropas de paz a Ucrania y las amenazas de Trump sobre Groenlandia; todo ello en vísperas del Davos más disruptivo que se recuerda. Esa reunión no llegó a celebrarse. El terrible accidente ferroviario que se llevó la vida de 45 personas en Adamuz paró en seco la actividad política. Incluso la crispación siempre al alza de la derecha se detuvo ante la magnitud de la tragedia, en una inteligente respuesta por parte del presidente andaluz Moreno Bonilla.
Mientras se desarrolla el duelo colectivo que toda sociedad necesita pasar ante un horror como el vivido, una sensación, en absoluto novedosa, adquiere más fuerza: la inseguridad. Es posible que sea la palabra que mejor defina lo que llevamos de siglo. Si los atentados de….
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