Las personas son respetables, las ideas no. Las ideas están para ser discutidas, matizadas, enmendadas o pisoteadas. Sólo así consiguen evolucionar y mejorar, sólo así consiguen su cometido, que es mover el mundo. Contra lo que suele creerse, estoy convencida de que el mundo no lo mueven el dinero o el poder, sino ideas que empujan en una u otra dirección, incluyendo, por supuesto, aquellas que únicamente tienen como objetivo el dinero o el poder.
Así las cosas, creo que nuestra conversación pública mejoraría notablemente si, en lugar de criticar a personas, criticáramos las ideas que propugnan. De esa forma, el debate giraría del ‘González sí/González no’, a por qué es un error, en clave democrática, plantear que pactar con Bildu es peor que hacerlo con Vox. Básicamente, porque Bildu, con todas sus contradicciones, ha sido una herramienta fundamental para acabar con la violencia y la barbarie en Euskadi, con liderazgos como el de Oskar Matute,…
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