Casi cuatro meses después de acudir a las urnas echa a andar la XV legislatura, y lo hace expidiendo la certificación oficial del fin del ciclo de la nueva política e inaugurando el enésimo retorno al territorio como terreno de disputa. Ninguna de estas dos cuestiones son nuevas ni han aparecido por generación espontánea, pero ambas presentan cambios cualitativos destacables.
La transmutación en Sumar del espacio político que ocupó Podemos y la incomparecencia de Ciudadanos certifican que el ciclo de la nueva política pasó definitivamente. Veloz, como los tiempos. Ocho años han bastado para que la sociedad española diera un golpe en el tablero político, acabara con el bipartidismo imperfecto y viera nacer, crecer y perecer a dos organizaciones que, sin duda, han impactado de forma sustancial en la política española. Podemos fue un revulsivo para la reinvención de la izquierda y Ciudadanos desplegó una pista de aterrizaje para Vox.
Si ese ciclo de la nueva política ponía el énfasis en la regeneración democrática, en el avance en derechos y libertades y, por su parte …..
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