Iñigo Errejón no es ni el primero ni –mucho me temo– último acusado y denunciado por acoso y/o violencia machista. En las últimas horas han corrido ríos de tinta preguntándose por sus posibles adicciones, su comportamiento, el lado oscuro de su personalidad, hasta dónde quién sabía qué y qué se debió hacer, o lo absurdo de una carta de despedida en la que se autoinculpa acusando al neoliberalismo. No, no es el neoliberalismo sino el machismo, como explica aquí Maria Eugenia Rodríguez Palop, o si se prefiere, el Poder, así, con mayúsculas, ejercido según los testimonios en forma de dominación.
Entre las palabras más usadas en las informaciones al respecto y en los comentarios de la izquierda, sobresale una: shock …..
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