Hoy lunes, 15 de diciembre, el presidente Sánchez hará su tradicional balance del año. Exhibirá logros, que no son pocos, y hará un resumen de su ejercicio de rendición de cuentas al que se bautizó como Cumpliendo, una iniciativa pionera que se inició en 2020 y que ojalá se consolide. Al acabar su discurso será obligado que los periodistas le pregunten por los casos de corrupción, por las denuncias de acoso machista en el interior del PSOE y por las exigencias de explicaciones y cambios que los socios del Gobierno piden al presidente.
Más allá de este balance, hay otro de carácter estratégico que Sánchez está obligado a hacer. Quizá ya lo haya hecho en la intimidad, aunque es posible que no quiera compartirlo. Se trata de determinar si aún es posible hacer políticas progresistas efectivas desde el actual Gobierno de coalición. No si merece la pena o no gobernar, como insistió este domingo en el mitin de Cáceres, sino si es posible hacerlo para impulsar políticas progresistas….
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