En esta reciente tribuna de la escritora y premio Princesa de Asturias de las Letras 2019 Siri Hustvedt, que lleva por título El fascismo en Estados Unidos, se introduce la palabra sanewashing, que la propia autora define como «dar un aire de sensatez a lo que no es más que una locura«, o como dice Wikipedia, «minimizar los aspectos radicales percibidos de una persona o idea para que parezcan más aceptables para una audiencia más amplia». El sanewashing se une así a la lista de nuevas formas de nombrar la mentira que ya inauguró el greenwashing (ecopostureo en castellano, o lavado de cara verde), pinkwashing (valerse de forma hipócrita de aspectos emancipatorios, sobre todo en temas de género para pasar por más progresista) o con mayor alcance, el ODS-washing, es decir, presumir sin motivos de tener estrategias y políticas acordes con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).
Siri Hustvedt nombra el sanewashig dentro de una explicación de cómo en EEUU se está evitando llamar «fascismo» al trumpismo y….
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