El discurso del vicepresidente de los EEUU, J.D. Vance, el pasado viernes en la Cumbre de Seguridad de Múnich, escandalizó a los mandatarios europeos. Además de acusarles de restringir la libertad de expresión y ser democracias fallidas, les espetó que tenemos el enemigo en casa. Tenía toda la razón Vance, salvo que equivocaba la naturaleza de ese adversario interno. Mientras él hablaba de lo “woke” –término que hoy engloba ya desde el reconocimiento de las identidades minoritarias hasta el catálogo de derechos humanos más elemental, pasando por la propia justicia social básica–, el auténtico enemigo de las democracias europeas, y él bien lo sabe, son precisamente sus amigos de las ultraderechas, movimientos neorreaccionarios y nacionalpopulistas.
Europa contiene la respiración a la espera de conocer el resultado de las elecciones en Alemania el próximo domingo……
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