Los resultados de las elecciones han dejado un Parlamento Europeo que vira hacia la derecha como consecuencia del crecimiento de la ultraderecha en países como Francia y Alemania. Sin embargo, aunque debilitada, la mayoría pro-europea se mantiene: en 2019 tenía 444 de 751 europarlamentarios, en estas elecciones obtiene 401 representantes de 751. Se trata de una mayoría cómoda (361), si bien los dos grupos de ultraderecha (ERC e ID) suman 131 europarlamentarios que si fuesen unidos serían la tercera fuerza política de la Eurocámara.
El grupo de los populares europeos es el partido más votado con prácticamente 1 de cada 4 escaños; los socialistas descienden, pero mantienen la segunda posición y los liberales pese a su fuerte caída, consiguen mantener un tercer puesto con el que seguirán siendo determinantes para la suma de una mayoría parlamentaria pro-europea. La familia verde queda debilitada por la caída en Alemania y Francia. Estos resultados anticipan, por un lado, una geometría variable que tensionará las relaciones y fomentará las deslealtades dentro de las fuerzas políticas, y por otro lado, la más que probable continuidad de Ursula Von der Layen como presidenta de la Comisión Europea.
Analizamos los resultados de las elecciones europeas, cuáles son las principales preocupaciones de la ciudadanía y las prioridades por países que deberán acometer las principales instituciones europeas – Parlamento Europeo, Comisión Europea, Consejo Europeo –. Examinamos el escenario que se vislumbra para la elección de la persona que ocupará la presidencia de la Comisión Europea y el futuro Colegio de Comisarios: nuevos liderazgos, nuevas caras y personas con trayectorias consolidadas que caracterizarán la política europea durante los próximos cinco años.
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