Campaña electoral ya en marcha y todo indica que se darán las tres características tradicionales de las elecciones al Parlamento Europeo: baja participación, incremento del “voto gamberro” para mostrar el malestar y rechazo hacia fuerzas políticas convencionales –lo que suele llevar al castigo de los partidos en el Gobierno–, y una campaña en clave doméstica con total ausencia de cualquier propuesta o planteamiento destinados a contrastar los modelos políticos que compiten en las instituciones de la UE; eso queda reservado a algunos círculos de expertos o estudiantes universitarios.
Tampoco en esto España es diferente. Si se observa el Eurobarómetro que acaba de ser publicado, se ve con nitidez cómo cada país proyecta su estado de ánimo y su idiosincrasia en su percepción sobre Europa. En nuestro caso es evidente que el marco instalado es calcado al 23J. Con la inestimable ayuda….
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