“Derrepente”, así describe José Luis Sastre en su novela Las frases robadas (Plaza & Janés) ese momento en el que en un instante todo se precipita, y así es como parece que se está viviendo el triunfo de Trump la pasada semana. Como si, “derrepente”, hubiera reaparecido el portador de todos los males. Pero en el fondo no es así. Jamás se fue. Tampoco es lo más preciso hablar de la victoria de Trump, sino de la derrota de Harris. Todo es ya conocido.
Habría que empezar por recordar que la victoria de Biden, que consiguió movilizar a un número muy significativo de votantes demócratas tras cuatro años de pandemia gestionados por un negacionista, no fue sino un paréntesis, quizá la última oportunidad que los demócratas tenían de demostrar que habían entendido el mensaje impugnatorio que había llevado a Trump a la Casa Blanca.
No ha sido así. Lo que vivimos …..
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