No acabo de entender el shock en el que muchos europeos se han sumido esta semana tras el entronamiento de Trump. ¿Acaso el 5 de noviembre no estaba ya claro lo que iba ocurrir? ¿Alguien tenía alguna duda de lo que iba a significar su llegada al poder en esta versión 2.0? Ni siquiera el protagonismo de los multimillonarios tecnológicos es una novedad para quien siguió la campaña. Ni mucho menos la irreverencia que mostró en su primer discurso como presidente ni su manifiesto desconocimiento al tratar a España como parte de los países BRICS. Es más, ahí radica parte de su éxito, y lo sabe.
Es comprensible que la imagen impresione, en efecto, porque en Europa no estamos acostumbrados a un ejercicio tan pornográfico del poder, pero poca sorpresa ha habido….
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