Las elecciones de Castilla y León dejan muchas lecciones. Para mí, la más relevante es que contra la guerra, vuelta al territorio. En el fondo, no es nada nuevo. La globalización, ese fenómeno que alejó la política de la ciudadanía y generó una sensación de desamparo que está hoy en la base de muchos de los descontentos, ha generado un movimiento de refugio en lo local, lo cercano, lo territorial. Ulrich Beck le llamó a esto “glocalización” en 1997.
Pero volvamos a Castilla y León. Por la derecha, Vox ha crecido menos de lo que las encuestas decían, pero el Partido Popular de Mañueco, que ha hecho una campaña más pegada a las cuestiones del territorio, ha crecido dos escaños, ampliando por tanto en tres procuradores y cinco puntos el bloque de derecha y ultraderecha. El seguimiento de los trackings apunta a que los últimos días Vox fue descendiendo en intención de voto coincidiendo con la guerra y el protagonismo de Trump. Eso explica que…
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