Están siendo días convulsos para y por el campo. Las tractoradas están colapsando las carreteras con agricultores, agricultoras, ganaderos y ganaderas que ya no aguantan más las presiones de un modelo agroindustrial destructivo y protestan por mejores condiciones. Están asfixiadas por un sistema agroalimentario en el que perdemos todas, la biodiversidad, los suelos, la alimentación sana, el clima, el futuro… Desde Greenpeace queremos, en primera instancia, manifestar todo nuestro apoyo y solidaridad. Viven una crisis real. Su enfado es más que legítimo y lo compartimos. Utra liberación del comercio, subvenciones, normativa y mercados europeos hechos para beneficiar a lo más grandes, multinacionales agroquímicas que suben el precio de insumos, semillas, plaguicidas, medicamentos para los animales, fertilizantes…, la gran distribución y las empresas alimentarias que imponen precios bajos a los productos de las personas agricultoras, las dificultades para el relevo generacional…
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