Cada vez somos más quienes agradecemos no tener que respirar el humo de otros, y menos quienes se molestan por apartarse un momento
“Fumar es una virtud”, decía Rajoy allá por 1996. Y por si quedaban dudas, en 2004 aclaraba: “Fumo todos los puros que me da la gana”. Tres años después completó el repertorio con el famoso “¡Viva el vino!” contra una campaña de prevención sobre el consumo de alcohol. Le siguió Aznar, diciendo que a él nadie le iba a decir cuántas copas de vino podía beber antes de ponerse al volante del coche. En 2020 nos extrañamos de que Ayuso resignificara la libertad como el derecho a tomar cañitas en plena pandemia, pero no hacía más que seguir una tradición.
La semana pasada el Consejo de Ministros aprobó un nuevo proyecto de ley antitabaco, que será remitido a las Cortes Generales para….
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