- Conviene tomar nota: la esperanza, y no el miedo, es el antídoto contra la impotencia
España ha vivido una apoteosis de eso que Guy Debord llamó la sociedad del espectáculo. Tanto si ustedes viven en las ciudades por las que el papa ha pasado como por las que no, habrá visto televisiones —incluida la pública— con una sucesión de programas especiales, coberturas mediáticas desbordadas —no así este periódico, lo cual se agradece—, y una opinión publicada que obligaba a suplicar a creyentes y ateos: ¡elogio de la mesura, por Dios!
Los análisis de las palabras de Su Santidad han provocado ríos de tinta. Unos advirtiendo de su discurso favorable a la inmigración y la paz, otros al aborto. Apenas se ha reparado en que la doctrina cristiana hace compatible una cosa con la otra; algo que desde el punto de vista político hoy no tiene encaje alguno en nuestra paleta de opciones ideológicas….
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