El Savater (de antes) que escribió, entre otros, Ética para Amador y su continuación, Política para Amador (Ariel), afirmaba hace una década que la pregunta que los seres humanos libres han de hacerse no es qué va a pasar, sino qué vamos a hacer. En efecto, sabernos libres supone reconocer que no existen las maldiciones divinas y que estamos obligados, por tanto, a tomar decisiones. Si esas maldiciones existieran sería más fácil. Ya no sería preciso actuar en ningún sentido, ni siquiera darse mal por cualquier acontecimiento conflictivo. Bastaría con constatar, sin más, que la crisis climática está detrás de la virulencia de catástrofes como la dana de Valencia o los incendios que arrasan Los Ángeles y que, en efecto, como acaba de acreditar el sistema Copérnicus, 2024 ha vuelto a batir récords de temperatura superando ya el incremento de 1,5ºC de temperatura media que el Acuerdo de París planteaba como límite deseable para no sobrepasar. Sería cosa de la fatalidad, ante lo cual sólo …..
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