Para la socióloga y politóloga la historia no ha terminado. Una cosa es no saber cómo enfrenarnos a los grandes retos y otra es dar la batalla por perdida
François Mitterrand dijo de Margaret Thatcher que tenía los ojos de Calígula pero la boca de Marilyn Monroe. Aquel presidente francés de frases afiladas, cara de efigie y doble vida sentimental probablemente hoy no se atrevería a repetirlo. Si lo hiciera, se lo afearían aunque él seguiría imperturbable. Cosas del tiempo, que ayudan a entender que el machismo siempre sobrevoló las ideologías. Todas. Pero, por entonces, los suyos le rieron la gracia porque ironizar sobre una mujer conservadora tenía disculpa. Antes la rivalidad que la igualdad. Especialmente, si se trataba de la líder convencida de que “el socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás”…..
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